viernes, 26 de agosto de 2011

¿Qué me preguntabas...?

Ya casi ni recordaba esas palabras. Esas que también escribí uno de los peores días de mi vida, pero desde luego por motivos diferentes a los tuyos. Tampoco sabía entonces todo lo que sé ahora. Aún así pensé dejarlas donde se quedaron, congeladas en el tiempo igual que las imágenes de una fotografía, algo así como una especie de regalo póstumo. Y así se habrían quedado si no hubieras hecho desaparecer todo su contexto para intentar disfrazarlas de otro sentido. Para forzarlas a decir algo que no quisieron decir nunca. Para proporcionar una prueba amañada que sirviera a tu propio equilibrio interno.

Pero no, no servirán para eso. Antes muertas que mintiendo.


Imagen de flickr.com

jueves, 18 de agosto de 2011

Mi cuerpo

Tengo suerte. A pesar de que no he sido -ni de lejos- una deportista nata, siempre me ha respondido a la perfección. Es proporcionado y ni muy grande ni muy pequeño, y tiene tendencia a muscularse a nada que haga algo de ejercicio. Hace ya algunos años que no tiene el aspecto que sugeriría su edad. Así que sí, la verdad es que lo disfruto, y mucho, de todas las maneras posibles.

Pero ahora la cosa ha cambiado un poco. Le estoy pidiendo que haga algo nuevo, algo por lo que no ha pasado hasta ahora. Algo para lo que, a pesar de su aspecto exterior, no es el mejor momento. Y lo observo. Observo sus ciclos cambiantes y mi mente no acaba de entenderlo. Claro, mi mente espera poder predecir lo que ocurrirá a continuación, y nada. Ni caso. Él responde según un patrón indescifrable, mezcla de hormonas, estados de ánimo y el correspondiente error aleatorio.

Ya, ya lo sé. Que por qué me empeño en predecir, entender, tener las cosas bajo control...

La foto de la chica en flickr.com

viernes, 12 de agosto de 2011

El peso de encima

Ching Ching LingLing! by *Mrs Mawi*
Ya está.

He dejado a un lado del camino el peso que yo misma me puse a la espalda y que no me dejaba, no ya volar -que todavía no me lo permito-, sino algo tan simple como caminar disfrutando de ir contigo de la mano, sin lamentarme del pasado o de un futuro que todavía no ha ocurrido.

Visto desde fuera parece ridículamente obvio, pero el peso que se lleva a la espalda obliga a mirar hacia abajo. Y entonces, se pierde la perspectiva. Y la belleza del paisaje...

Pero ya está.
Porque, francamente, hasta yo me estaba aburriendo de pensar o de hablar siempre sobre lo mismo.
Por eso, declaro solemnemente: Peso de encima, ahí te quedas.
Ching Ching LingLing!, a photo by *Mrs Mawi* on Flickr.

martes, 9 de agosto de 2011

Alegría

Alegría. by La Falsa Alicia
Alegría., a photo by La Falsa Alicia on Flickr.

Y Pedro Salinas dijo...


Y súbita, de pronto,
porque sí, la alegría.
Sola, porque ella quiso,
vino. Tan vertical,
tan gracia inesperada,
tan dádiva caída,
que no puedo creer
que sea para mí.
Miro a mi alrededor,
busco. ¿De quién sería?
¿Será de aquella isla
escapada del mapa,
que pasó por mi lado
vestida de muchacha,
con espumas al cuello,
traje verde y un gran
salpicar de aventuras?
¿No se le habrá caído
a un tres, a un nueve, a un cinco
de este agosto que empieza?
¿O es la que vi temblar
detrás de la esperanza,
al fondo de una voz
que me decía: «No»?
Pero no importa, ya.
Conmigo está, me arrastra.
Me arranca del dudar.
Se sonríe, posible;
toma forma de besos,
de brazos, hacia mí;
pone cara de mía.
Me iré, me iré con ella
a amarnos, a vivir
temblando de futuro,
a sentirla de prisa,
segundos, siglos, siempres,
nadas. Y la querré
tanto, que cuando llegue
alguien
-y no se le verá,
no se le han de sentir
los pasos- a pedírmela
( es su dueño... era suya ),
ella, cuando la lleven,
dócil, a su destino,
volverá la cabeza
mirándome. Y veré
que ahora sí es mía, ya.


Salvo por el hecho de que, en mi caso, querido poeta, no vendrá su dueño a buscarla, ya que su destino soy yo, definitivamente.

jueves, 4 de agosto de 2011

El mundo al revés

Lo he pensado y tienes razón. De alguna forma, tengo nostalgia del futuro.

Parece bastante contradictorio: el futuro llegará y no se puede echar de menos algo que ya se ha perdido, porque todavía no ha podido perderse.

Pero yo sí que tengo un sentimiento de pérdida. Tú los tienes a ellos, que te anclan a tu pasado tal como fue, a pesar de todo: el dolor, el vacío, los días grises... Yo, en cambio, viví una ensoñación hasta que solté amarras para adentrarme en la seductora corriente que me llevaría a aguas más cálidas, pero a la deriva.

Tú no cambiarías nada. Yo lo cambiaría todo.

Pero no puedo hacer nada. Así que, emulando a la antigua versión de mí misma que conociste -una mezcla entre replicante con espinas y superviviente emocional desmemoriada- voy a dejar atrás lo que quedó realmente atrás.

No puedo controlarlo todo, no puedo saber cómo será la relación de ellos conmigo, no puedo saber si al final conseguiré ver la cara de mi pequeña. Ni siquiera puedo estar segura de cómo nos irá a nosotros -aunque de esto último lo estoy bastante, no te creas-.

Ahora tengo que averiguar el modo de evitar que esa incertidumbre desate estas tormentas en mi interior.

imagen de flickr.com

martes, 2 de agosto de 2011

A contrarreloj

Esa es la sensación que tengo: la de ir a contrarreloj. Y no consigo quitármela del estómago, porque sé que en mi cabeza no está; esto es cosa de mis emociones.

O mejor dicho, de las emociones que me causan mis recuerdos. En esta carrera no parto de cero, mi línea de salida se marcó hace ya muchos kilómetros y ahora tengo mucho menos tiempo. Y sé que, aunque parezca una paradoja, compito contra el tiempo pero a la vez no debo intentar correr porque es peor si voy con prisas.

Así que así estoy, con mi estómago retorciéndose, con mis ovarios un poco viejos, con mi corazón en carne viva y con mi mente intentando frenar y equilibrarlos a todos, sin acabar de conseguirlo.

Y me siento tan cansada, tan cansada de notar ese sabor agrio en la garganta...

Imagen: Reloj por Sfer (flickr.com)

jueves, 28 de julio de 2011

Plato de pasta fresca

El Canari (2009) by encantadisimoDe cómo la noche de un miércoles cualquiera se convierte en un momento perfecto, no para hundirse en el sofá delante de la tele, sino para salir y descubrir un nuevo restaurante, sentarnos frente a frente a comer pasta fresca, beber un rosado fresquito y discutir, discutir y seguir discutiendo para acabar no estando de acuerdo. Y es que discutir es una de las cosas que más me gusta hacer contigo.

Para los despistados -espero que no haya ninguno- hablo de discutir, no de reñir. Para reñir casi no hace falta utilizar el cerebro. Para discutir hace falta casi entero. Eso, y mirarse a los ojos.

El Canari (2009), a photo by encantadisimo on Flickr.

jueves, 21 de julio de 2011

Las flores son tan contradictorias...

Aprendí bien pronto a conocer mejor a esa flor. Siempre había habido en el planeta del principito flores muy simples, adornadas con una sola fila de pétalos, que ocupaban poco lugar y que no molestaban a nadie. Aparecían una mañana en el pasto, y luego se extinguían a la noche. Pero ésta había brotado un día de una semilla traída de no se sabe dónde, y el principito había vigilado muy de cerca esa ramita que no se parecía a las otras ramitas. Podría tratarse de un nuevo tipo de baobab. Pero el arbusto dejó pronto de crecer y comenzó a preparar una flor. El principito, que asistía a la instalación de un capullo enorme, sentía que de allí surgiría una aparición milagrosa, pero la flor no terminaba de prepararse para estar bella, al abrigo de su habitación verde. Elegía con cuidado sus colores. Se vestía lentamente, ajustaba sus pétalos uno por uno. No quería salir toda arrugada como las amapolas. No quería aparecer sino en pleno resplandor de su belleza. Y ¡sí!. ¡Era muy coqueta! Su aseo misterioso había entonces durado días y días. Y he aquí que una mañana, justo a la hora de la salida del sol, se había mostrado.
Y ella, que había trabajado con tanta precisión, dijo bostezando:
- ¡Ah! acabo de despertarme... Le pido perdón... Estoy todavía toda despeinada...
El principito, entonces, no pudo contener su admiración:
- ¡Qué bella es usted!
- Verdad que sí -respondió dulcemente la flor-. Y nací al mismo tiempo que el sol...
El principito comprendió que no era muy modesta, ¡pero era tan conmovedora!
- Es la hora, creo, del desayuno -había agregado poco después-, tendría la bondad de pensar en mí...
Y el principito, todo turbado, buscando una regadera con agua fresca había atendido a la flor.
Así, ella lo había atormentado en seguida con su vanidad un poco tempestuosa. Un día, por ejemplo, hablando de sus cuatro espinas, le dijo al principito:
- ¡Ya pueden venir, los tigres, con sus garras!
- No hay tigres en mi planeta -había objetado el principito-, y además los tigres no comen hierba.
- Yo no soy una hierba-, había respondido suavemente la flor.
- Discúlpeme...
- No temo en absoluto a los tigres, pero tengo horror a las corrientes de aire. ¿No tendría usted una pantalla?
"Horror a las corrientes de aire... no es muy afortunado, para una planta, había observado el principito. Esta flor es bien complicada..."
- A la noche me pondrá bajo un globo. Hace mucho frío en este lugar. Está mal acondicionado. Allá, de donde vengo...
Pero se interrumpió. Ella había venido en forma de semilla. No había podido conocer nada de otros mundos. Humillada por haberse dejado sorprender preparando una mentira tan ingenua, había tosido dos o tres veces para hacer sentir en falta al principito:
- ¿Y esa pantalla?...
- ¡Iba a buscarla pero usted me hablaba!
Entonces ella había forzado su tos para infligirle de todos modos remordimientos.
Así el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, pronto dudó de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia, y se volvió muy desdichado.
"Debería no haberla escuchado -me confió un día-, no hay que escuchar nunca a las flores. Hay que mirarlas y olerlas. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no sabía alegrarme con ella. Esa historia de garras, que me había irritado tanto, debería haberme enternecido..."
Me confió todavía:
"¡No supe entonces entender nada! Debería haberla juzgado por los actos y no por las palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡Nunca debería haberme escapado! Debería haber adivinado su ternura detrás de sus pobres artimañas. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla."


El Principito, Capítulo VIII.
Antoine de Saint-Exupéry

lunes, 18 de julio de 2011

Ramo de orquídeas

Otra vez he vuelto a esa tienda a ver ropa y vestidos, de esos que se utilizan durante unos pocos meses con mucha ilusión, aunque esta vez tampoco iban a ser para mí.

Quizá la próxima vez tenga suerte y sea yo quien me los pruebe mientras sonrío y me brillan los ojos.

Quién sabe...

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lunes, 4 de julio de 2011

Caricias

El suave tacto de las manos extendidas o el leve roce de las puntas de los dedos. Un lenguaje silencioso y de textura nocturna, un idioma sin verbos, una canción compuesta por dos respiraciones a dúo.

Algunas noches me lanzo a recorrer tu piel sin una ruta planeada, sin dibujar mapas que me lleven por la orilla, sino mar adentro, a lo profundo del más absoluto de los silencios, porque cualquier palabra se me queda demasiado grande y ruidosa de tan cerca que estoy de ti.

Y es raro, pero a veces tengo la suerte de encontrar un nuevo rincón no explorado en el que fondear, a resguardo de las tormentas, hasta el siguiente cambio de Luna, en el que mis dedos me reclamen partir con la urgencia con la que se busca desesperadamente a un náufrago perdido -o encontrado, quién sabe- en su lejana isla dorada...

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