Hace un año que compramos esta casa. Es una casa preciosa.
Quizá es porque entonces no lo gritaste a los cuatro vientos, aunque entendiera por qué.
Puede que fuera porque todos eligieron su cuarto y yo no guardé, ni siquiera en mi mente, un lugar para poner una cama pequeñita para ella.
Quizá es porque en el fondo soy una romántica empedernida -quién lo diría- y me encantan los cuentos que acaban con los novios casándose, siendo felices y comiendo perdices. Igual que ellos, que se casaron a orillas del Mediterráneo; ella con orquídeas blancas en el pelo y esperando el primer hijo de ambos.
El caso es que hace un año que compramos esta casa. Y han venido a vernos algunos viejos amigos y otros nuevos. Y tu familia y la mía.
Y han venido tus hijos.
Y yo... creo que yo no acabo de encontrar mi lugar. Quizá por eso me siento incapaz de florecer.
La foto es mía






