jueves, 20 de diciembre de 2012

Adelante

"Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. En realidad, la vida es una calle de sentido único."

Agatha Christie


Yo añadiría que cuanto más cerca del suelo me encuentro, con más detalles se muestra el presente. A cambio, el horizonte se acerca y el futuro visible se acorta.

No parece un buen punto de vista, sobre todo por la pérdida de casi todo el cielo del campo de visión. Pero, ¿de qué me serviría levantarme, si el futuro es imprevisible? ¿Para qué volver atrás y levantar la vista, con lo que me ha costado ser consciente de dónde estoy hoy mirando mis pies?

Pero, sobre todo, ¿por qué sigo aquí? ¿por qué soy incapaz de moverme?

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jueves, 8 de noviembre de 2012

Palabras

Hoy he ido a comprar la lima que deje mis palabras sin filo, porque voy a convertirlas en mis aliadas.

No para hablarte. Sabes que conmigo de vez en cuando hace falta una cota de malla y no me preocupo demasiado.

Lo hago para hablarme a mí misma, porque yo no tengo esa dichosa cota de malla. No se puede colocar por dentro.

Pero sí tengo palabras que se han vuelto como puñales y, aunque valiente, yo no soy una guerrera.

Me he hartado de los trenes que pasaron hace tiempo y de los "demasiado tarde". De los planes antiguos, de las viejas nostalgias. Del porvenir que brilla de manera dolorosa y que siempre, siempre está distante.

Ya estamos allí, y acabamos de empezar. Todo es todavía nuevo. Nosotros lo somos.

Y eso que sé desde hace más de veinte años que, de todas mis curvas, la que prefieres es la que da forma mi sonrisa.

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martes, 23 de octubre de 2012

Ciclo

Sé que voy a volver a pensarte con una cierta frecuencia, como esas mujeres que llevan flores durante años a los cementerios.  Esas que siempre van solas y que, aunque ya no lloren, se quedan muy quietas mientras su mente viaja al pasado con nostalgia.

Nostalgia, del griego νόστος «regreso» y ἄλγος «dolor». Según la RAE, "Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida."

La dicha perdida. Ahí tienes tu trampa. No sabes lo que has perdido, ni siquiera si eso que se supone que has perdido te habría proporcionado más felicidad que la que tienes ahora. 

Lo sé.

Pues deja de lamentarte de una vez. Estoy empezando a hartarme de venir a visitar casi cada día esa tumba minúscula que tienes en la mente. Tienes el presente brillando ante tus ojos y tú misma te pones esas gafas grises. ¡Deja de darle vueltas! ¡Es insoportable!

Lo sé.

Lo estás idealizando. Solo te imaginas lo que habrías ganado, pero también tendrías que haber renunciado a muchas cosas. Y eso -que nos conocemos- no te habría gustado nada. Ya que eres tan de números, ¿y si el saldo hubiera sido negativo? Ahora tienes muchísimo que perder, no como hace años...

Lo sé. Lo sé, lo sé, lo sé...


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martes, 9 de octubre de 2012

No soy tuya, no eres mío

No soy tuya.

Eso es algo que comprendiste hace muchos años.

Me ahogo entre los barrotes de una jaula, aunque sea de oro. Me marchito sin remedio si mis raíces aéreas son enterradas. Necesito saber que la puerta está abierta para estar tranquila adentro.

No eres mío.

Eso es algo que siempre supe.

No tengo tu libertad para dártela o quitártela, y no la quiero. Tu libertad es tuya. Estarás a mi lado mientras quieras, no porque nada te ate. Ni un papel firmado, ni una deuda. Ni unos hijos. Ni una absurda promesa de amor eterno.

Como dijo Luna, no es necesario pertenecer o pertenecerse. Solo es necesario tener ganas de volver a los brazos de cualquiera que nos haga sentir libres.

Y te aseguro que contigo, yo soy como un pájaro con las alas sueltas.

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jueves, 27 de septiembre de 2012

Abuela

- Me encuentro muy sola...
- Pero abuela, ¿cómo puedes sentirte sola? Si todas las tardes viene alguien a verte. Tus hijos, tus nietos... Ayer vino mi hermana con sus hijos, ¿no te acuerdas? 

Estamos sentadas las dos en una mesa camilla, al lado de la ventana. Se le forman lágrimas en los ojos conforme habla y deja que su mirada se pierda por la ventana.

- ¿Sabes? Ahora me acuerdo mucho de mi madre. Fíjate... con la cantidad de años que hace que murió. ¿Tú la conociste?
- Pues no, abuela. Mi madre me contó que me llevó con año y medio a tu casa a verla, pero como ella era ya muy mayor yo me asusté y lloré. 
- Pues no sé por qué me acuerdo de ella. Si estuviera viva, me gustaría ir a visitarla unos días. Sería como ir a un refugio. Porque una madre es como un refugio, ¿no? 

Se gira para mirarme con sus ojos llenos de lágrimas, y se me forma un inmenso nudo en la garganta. No puedo imaginarme su tristeza y su soledad, a pesar de estar rodeada de la familia a la que casi ha olvidado. Sin sus recuerdos es la persona más desvalida del mundo. Su vida se ha reducido a un presente inmediato, medible en unos pocos minutos. Hoy no recordará que ayer estuve con ella toda la tarde. Seguramente no recordará mi nombre, ni quién soy.

- Me he alegrado mucho que hayas venido a estar conmigo. Me hace mucha ilusión que vengan a verme. Qué a gusto hemos estado hablando, ¿verdad? ¿Vendrás otro día?
- Pues claro que sí, abuela. 

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martes, 25 de septiembre de 2012

Canción de aniversario


                                                                                       "...incómodos
                                                  de no sentir el peso de los años".
                                                                                 J. Gil de Biedma
Son
extrañamente hermosos todavía,
estos labios de hace ahora tres años
y me parece inédito
el gesto de tu beso,
este llegar aquí cada vez más tranquilo,
con la serenidad
del que tiene por cómplice la vida
y su rutina.

Hoy sabemos que entonces,
cuando tus veinte años y mi primer abrazo,
empezamos por ser
sobre todo indecisos: la tímida torpeza
de la primera noche
y la dificultad
con que dejar las manos
en el hábito infiel de nuestros vicios.

Ahora
extrañamente hermoso estar aquí,
demasiado a menudo y decididos,
incómodo
de no sentir el peso de los años
aprendiendo contigo la premeditación
y escribiendo en tu piel mi alevosía.

Porque suele haber bancos donde se espera siempre,
aceras que prefieres por costumbre
o líneas de autobús al mediodía.

Y sin embargo tú
reapareces inédita en tu gesto
para decirme hoy
que le conteste al tiempo y sus preguntas
el práctico saber que tienes de mi cuerpo.



Luis García Montero

lunes, 10 de septiembre de 2012

Densidad

Conservo un poco de todo lo que he sido, por eso creo que ahora soy más que nunca. Y entre tanto batiburrillo de cosas, muchas veces necesito tus ojos para verme, porque no existe el espejo que no me devuelva solo la imagen que yo quiero. Y eso es trampa.

Pero me siento tan llena que no creo que interprete tan mal mi reflejo, ese que me asombró tanto incluso con la cara todavía somnolienta después de despertar de aquella ensoñación que viví hace millones de años. He averiguado que la percepción del tiempo es subjetiva y éste no solo se mide por la longitud de sus días o años, sino también por su peso. No todos los momentos pesan lo mismo, por eso los que vivo ahora contigo se vuelven densos llenándolo todo, calmando el tic tac del reloj y sin necesidad de escudos protectores. Qué más se puede pedir...

Ahora vivo y hablo y pienso y siento mucho más que antes, y en realidad es un alivio, te lo aseguro. Ya no hay mar de fondo; solo las olas que ves en la superficie y alguna que otra tormenta necesaria para el reajuste de temperaturas. Nada difícil para un náufrago tan experimentado como tú.

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martes, 14 de agosto de 2012

Ola de calor

El viento no corre y hace que el aire caliente me envuelva y se me queden las palabras pegajosas, pero ahí estás tú para traerme de vuelta a esta noche, no sin antes enseñarme algunas escenas desde el asiento que ocupaste. Me gusta porque poco a poco los pesos se equilibran y ya no soy la que tuvo la culpa de todo, la que se equivocó y pagó las consecuencias con los trozos de su corazón. Aún así, no me fío de los recuerdos endulzados por el tiempo y con algún que otro ajuste en la trama que quizá nos deje más tranquilos.

Te hice daño, y sé que aunque tú lo hiciste hace mucho, yo no podré perdonarme. No del todo.

Pero soy la única. Esta noche y las que vengan.






lunes, 30 de julio de 2012

Granizado de vino blanco con mango

Postre dedicado. Así lo llamaste. Lo que no sabíamos es que no me lo prepararías hasta tres años más tarde.

Justo en el momento oportuno.




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domingo, 20 de mayo de 2012

Hielo

Macro Orquidea  blanca  by Pepe (ADM)Es difícil acomodarme a este invierno que se me ha instalado en el pecho, y aunque en el exterior hace calor, en cuanto me quedo quieta me congelo. Por eso hay momentos en los que te busco temblando de frío y te abrazo como quien se sienta delante del fuego. Pero los cero grados se resisten, y no lo consigo. No consigo llenar el frío vacío que se me formó en el interior el día que fui a oír su corazón y no hubo más que silencio. 

Quiero dejar de estar triste. Sobre todo, quiero dejar de ser la única que todavía está triste. 

Macro Orquidea blanca , a photo by Pepe (ADM) on Flickr.


 
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