viernes, 28 de febrero de 2014

Espera

The Lady (ella es coqueta)
No quiero que me entiendas mal. Sencillamente, es que no consigo hacerte sitio. Quizá es que todavía no estoy segura de que vayas a quedarte y por eso aún no quiero a mover nada. O es que cada cosa ya tenía su lugar, y todo va a desbaratarse de nuevo. Ahora que por fin ya estábamos descansando.

Tampoco te conozco. Y eso no me ayuda.

No sé dónde colocarte.

O peor aún, no quiero que salgas de ese lugar sin espacio que ocupas. No quiero que tomes forma en mi mente, porque entonces tendré que hacerte sitio, y no sé por dónde empezar.


jueves, 9 de enero de 2014

Perdona que no me levante

Has vuelto a llamar a la puerta, y no puedo cerrártela, pero no quiero pensar que esta sea la vez que vayas a quedarte. Esperaré a que te decidas y aceptaré lo que ocurra, pero no me pidas más.

No puedo darte más.

Y aunque me dé pena, veo algunas cicatrices en mi corazón y todavía recuerdo su dolor. No voy a ofrecerte tejido sano. Tú no tienes la culpa, pero ya no siento la alegría que me producían esos diminutos golpecitos en la puerta cuando los oí en el pasado.

Entiéndelo, tengo que defenderme. Tenemos que defendernos...


  lover's

viernes, 3 de enero de 2014

Ángel

Como siempre, Ángel pone palabras a mi interior. 
Feliz año 2014. 



Mouvaux public park refracted on crystal ball
Pero el futuro es diferente
al porvenir que se adivina lejos,
terreno mágico, dilatada esfera
que el largo brazo del deseo roza,
bola brillante que los ojos sueñan,
compartida estancia
de la esperanza y de la decepción, oscura
patria


de la ilusión y el llanto
que los astros predicen
y el corazón espera
y siempre, siempre, siempre está distante.

Pero el futuro es otra cosa, pienso:
tiempo de verbo en marcha, acción, combate,
movimiento buscado hacia la vida,
quilla de barco que golpea el agua
y se esfuerza en abrir entre las olas
la brecha exacta que el timón ordena.

En esa línea estoy, en esa honda
trayectoria de lucha y agonía,
contenido en el túnel o trinchera
que con mis manos abro, cierro, o dejo,
obedeciendo al corazón, que manda,
empuja, determina, exige, busca.

¡Futuro mío...! Corazón lejano
que lo dictaste ayer:
no te avergüences.
Hoy es el resultado de tu sangre,
dolor que reconozco, luz que admito,
sufrimiento que asumo,
amor que intento.

Pero nada es aún definitivo.
Mañana he decidido ir adelante,
y avanzaré,
mañana me dispongo a estar contento,
mañana te amaré, mañana
y tarde,
mañana no será lo que Dios quiera.
Mañana gris, o luminosa, o fría,
que unas manos modelan en el viento,
que unos puños dibujan en el aire.



"El Futuro" de Ángel González

jueves, 5 de diciembre de 2013

Desde fuera

Enquanto isso...

Os he visto a través de su pequeña ranura.
Solo un breve momento, una pincelada. 
Pero ahí estabais, todos y cada uno.

Y lo único que me ha venido a la cabeza es que no solo es pequeña la ranura
por la que mira,
sino también su manera de mirar.



domingo, 1 de diciembre de 2013

Dilo en voz alta

Lomography Mosaic (Here we go!)

Te has equivocado.

Quizá todavía no lo sabes, o no eres consciente. O no quieres serlo.

Son pequeños detalles, como algún horario intempestivo que medio justificas, alguna palabra de difícil encaje que haces que encastre para poder olvidarla, o esa vaga sensación de malestar en la boca del estómago que aparece a veces y que obvias.

Has metido la pata.

Lo malo es que no lo admitirás. Lo entenderás todo encogiéndote de hombros y pintándote una sonrisa cada vez menos sincera. Siempre habrá una explicación que parecerá más o menos convincente. O que te empeñarás en que lo sea. O que al menos servirá para cubrir el expediente, sin darle muchas vueltas.

Sin embargo, ahí está. A la luz del día, en toda su tibieza.
Pero claro, ¿a quién podrías contárselo ahora?


martes, 5 de noviembre de 2013

Castillo de naipes

Sin títuloDecidí dejar que la vida me despeinara. ¿Por qué no? Enseguida me di cuenta de que tenía poco que perder. Supe entonces que podía cambiar de planes y adentrarme por otros caminos, incluidos los de mi interior. Y allí estabas, dentro y fuera, siendo más inesperado lo primero -he de decir-.

Pero lo raro no fue eso, lo raro fue que se me hubiera olvidado. Me refiero tanto a la posibilidad de cambiar la vida como a la imposibilidad de planificarla.

Planificar la vida... Qué aburrido nos suena eso ahora, ¿verdad?



miércoles, 30 de octubre de 2013

Dos copas de cava

Champagne
No había garantías, era imposible que las hubiera. El hecho de que nos hubiéramos conocido y amado entonces no nos aseguraba que hoy, veinte años después, fuéramos a acabar aquí, frente a frente, con dos copas de cava chocando en el aire y brindando por lo afortunados que somos.

Y es que tú y yo no hablamos de garantías por escrito ni de promesas de amor eterno. Tú y yo hablamos de probabilidades y apuestas, quizá porque sabemos que no estaremos ni aquí ni en ningún otro lugar para siempre. Que no existe ninguna clase de eternidad.

Que lo que de verdad tenemos son momentos a los que dar peso y profundidad. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Pluma

Feather Cloud
Más allá del olvido
mis recuerdos ya no tienen aquel peso
ni en mis párpados
ni en mis pulmones.
Ahora son ligeros,
inofensivos,
como una pluma suelta
que quizá, si se empeñara
muy en serio
solo podría hacerme cosquillas.

Y reiría.

Qué pequeñas se ven las cosas desde lejos...

Imagen


jueves, 12 de septiembre de 2013

En un principio, te sentarás a cierta distancia...

[...]
-Acércate...ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-¿Jugar contigo? No..., no puedo -dijo el zorro- Aún no estoy domesticado.
-Ah! Perdón -se excusó el principito.
Interrogó, luego de meditar un instante:
-Has dicho "domesticar"? Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -afirmó el zorro- ¿Puedes decirme qué es lo que buscas?
-Busco a los hombres -respondió el principito- Dime, ¿qué significa "domesticar"?
[...]
-Ah!..., es una cosa muy olvidada -respondió el zorro- Significa "crear lazos".
-¿Crear lazos? -preguntó el principito.
-Así es -confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas..., sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
-Creo que empiezo a entender -dijo el principito- Hay una flor... Creo que me ha domesticado.

[...]

¡Mira! ¿puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo...
El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.
-Por favor... ¡domestícame! -suplicó.
[...]
-Y... ¿qué es lo que debo hacer? -preguntó el principito.
-Debes tener suficiente paciencia -respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mí, sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.

Lo esencial es invisible a los ojos.


[...]
Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-Ah! -dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa -repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño...
-Sí, yo quise que me domesticaras -dijo el zorro.
-¡Pero dices que llorarás!
-Sí -confirmó el zorro.
-¿Ganas algo entonces? -preguntó el principito.
-Gano -aseguró el zorro- por el color del trigo.

Luego sugirió al principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.

[...]

Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós -dijo.
-Adiós -dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste a tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué a mi rosa... -repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad -dijo el zorro- En cambio tú, por favor... no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa... -dijo en voz alta el principito a fin de recordar...


El Principito (Capítulo 21)
Antoine de Saint-Exupéri

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Espejito, espejito mágico...


Somos quienes somos.
Y elegimos nuestros afectos,
siempre que no se trate
de la sangre
sino del corazón.




Al fin y al cabo,
la sangre no tiene ojos.


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