domingo, 28 de febrero de 2010

Arwen y la distancia

Decía esta mañana la bella y adorable Arwen Undómiel que su casa le parecía vacía a pesar de estar habitada por otras cuatro personas, y que pensaba que todo el tiempo que no le estaba abrazando era tiempo perdido. Y es verdad, esa es la sensación, de tiempo perdido, es una bonita manera de expresarla.

Para la dulce Arwen la distancia se mide en kilómetros, tantos que depende en qué momento de la vida son demasiados. Yo le he contado que mi distancia no es física, sino temporal, y ella acertadamente me ha contestado que esa distancia es problemática, que no se puede avanzar ni retroceder en el tiempo. Avanzamos hacia el futuro a una velocidad de un día por día, ni más ni menos, y eso es así de forma definitiva. Da igual la prisa que tengas o que quieras que el tiempo no pase, esa es su velocidad uniforme.

La distancia puede medirse en kilómetros o años, pero en realidad nuestra percepción sobre ella es muy cambiante, exactamente igual que con el tiempo. Mi distancia se ha estirado y se ha encogido mientras la he ido recorriendo hasta llegar a donde estoy; ha habido momentos en los que el tiempo parecía de piedra y otros en los que casi no me he dado cuenta de su paso.

Así que no son las distancias físicas o temporales las que deben preocuparnos, querida Arwen, sino las distancias insalvables. Y dentro de estas últimas, las que nos buscamos nosotros mismos a nuestros propios deseos y sueños. Esas son las que más dificultad aparentan y, por ello, las que debemos cuestionarnos siempre.

Imagen: Earthrise at Chrismas

4 comentarios:

  1. Que sordidas y crueles son aquellas distancias a las que otros nos obligan: nos rompemos en dos por tratar de extender las manos para llegar más lejos, allí donde se van nuestras ganas. Pero casi nunca con eso es suficiente. y acostumbrarse una frivolidad: " dicen que la distancia es el olvido..."

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  2. Tienes razón, María, casi nunca o nunca es suficiente con eso. Y en ese caso no se olvida, no es posible hacerlo, porque el olvido antes o después necesita de un acto voluntario. Para olvidar de verdad, hay que querer olvidar.

    Un beso y gracias por tus palabras.

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  3. El olvido llega donde no debe y se resiste donde es más necesario.

    La más cruel de las distancias es la emocional, la que parte el corazón y la confianza.

    Yo podría escribir un libro sobre ella.

    Sigue feliz, mi Orquídea.

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  4. Sí, creo que la propia expresión "partir el corazón" es muy acertada, por literal.

    Un abrazo fuerte, querida Ninfa.

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