miércoles, 5 de mayo de 2010

El Club de las Fotografías Literarias XII

El golpe fue brutal. En pleno corazón. Leyó otra vez en su monitor la frase que le había parado el pulso y pensó que se acababan de cumplir sus peores temores, los que se habían formado en su mente tiempo atrás y ella había ignorado embelesada por sus palabras. Él siguió ofreciendo explicaciones en forma de líneas que fueron apareciendo más abajo, sin ver ni quizá imaginar que ella permanecía inmóvil, paralizada por esas palabras, con la vista fija en la misma frase, sin poder ni siquiera respirar.

No puede ser, no puede ser, no puede ser, no, por favor, no, así no, así no...

La luz de la tarde era perfecta pero ella sólo era capaz de sentir el dolor con el que su cuerpo entero gritaba. Todo había sido para nada. Peor que eso, todo había sido un sueño tan frágil como una pompa de jabón que había estallado dejándola vacía de ilusión, arrasada. Todo se había desvanecido en el aire. Qué ilusa había sido. Qué ciego su corazón, bailando de alegría en el mero presente sin hacer caso a lo que su mente le venía advirtiendo en voz baja desde el principio: es muy difícil, sus palabras son sinceras, pero sus cadenas son pesadas, demasiado pesadas...


Y sintió cómo todas las caricias y besos que ya no le daría se le caían como pétalos de una flor que ya ha gastado la poca savia que le quedaba en su tallo cortado con el único fin de adornar de forma efímera un lugar que nunca había sido el suyo. Todos esos momentos que ya no viviría se evaporaron poco a poco como el agua de su jarrón, igual que el valor de las palabras que había atesorado y que tanto la habían acariciado por dentro, las que le habían devuelto su verdadero reflejo.


Sabes lo que tienes que hacer. Siempre lo sabes. Ahora tienes que volver a respirar, recuperarte y mirar hacia adelante. Pero esta vez, asegúrate de haberle matado antes de enterrarle. Mátale, o morirás tú.

chica
pompa
pétalos

5 comentarios:

  1. Hola Orquídea, tu texto parece estar hecho a la medida de una vivencia por la que pasé hace poco.
    Son sabias tus palabras del final.
    Un beso.

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  2. Hola, querida Psique. Quizá mis palabras sean sabias, pero no sé cómo podría hacerlo. No sé si sería capaz. No esta vez.

    Un beso y mucha suerte.

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  3. Podrías, bella. Hace unos meses, recuerdas?, yo me quedé sin palabras... Temblando. Y, sin querer dejar de amar, me ahogaba en mi propia sangre. Tuve que matarle, sí, y con él a una parte de mi ser, que se quedó roto y dolorido. Pero era el único modo. Lo hice.

    Se tarda en sobrevivir a cortarse un brazo pero no queda otra que vivir sin él. Y tal vez uno descubra que puede llegar a hacer lo mismo con uno solo.

    Eché flores sobre la tumba vacía de mi amor muerto... Y sobreviví.

    Pero no ha sido ni volvería a ser fácil.

    Escribes muy, muy bien. Te envidio porque he dejado atrás la poesía en mi verbo y cada día soy más transparente, más directa. No tengo claro -del todo- que eso sea una virtud.

    Un beso!

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  4. Sí, seguramente habría podido, mejor o peor. Pero es algo que no me atrevo ni a imaginar. Recuerdo hace unos meses, Ninfa, recuerdo tus palabras, tan llenas de dolor que borraron la pista de las que yo querría haber encontrado para ti.

    Pero eso ya forma parte del pasado. Y ahora, el futuro que tenemos las dos pinta muy bien, ¿no? :D

    Un beso enorme.

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  5. Por ahora sí... Espero que conozcas a mi presente muy pronto. Tengo muchíiisimas ganas de verte aunque, quizás, no esté libre todo el finde.

    De cualquier modo, vivo frente al palacio de congresos y buscaré el modo que sea para pasar el tiempo posible con vosotros.

    Muchos besos

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